bañarse en la luz que arrulla,
hallar el solaz inasible del aire nocturno,
cantar desde adentro al sol de medianoche.
quise amanecer al domingo
más temprano que cualquiera
y encontrar un ruido invisible
para arropar mis olvidos.
la multitud ensimismada
no conoce cómo danza un farol,
y se duerme sin sentir
la placidez de enceguecer.
incinerar varios soles,
fumarse los ojos entre los labios
y nostalgizarse al primer destello.
"no es un pozo de deseos
ni una lámpara maravillosa",
dice quien desconoce
cómo ofrendar al fuego
enmudeciendo los aullidos.
[doce y cincuentaydós aeme. duermevela fotográfica.]
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