Palabras que quisiera callar.
Deseos que quisiera no contener.
Angustias que quisiera anular.
Sonrisas que quisiera no archivar.
Dolores que quisiera curar.
Sueño que quisiera dormir soñando que vuelo en un maremágnum [de polvo y luz, sin elevarme ni caer y viajando sobre una estela de [campos floridos y lluvias apacibles.
Querer, querer, querer...
A veces es menester volvernos prácticos.
Y hacer.
Ayer, un sueño lúcido.
Hoy, la oportunidad.
Hoy, mañana y cada día una nueva oportunidad que me hace sentir viva, que sin querer me lleva al delirio.
Me encuentro de nuevo intentando perpetuar sentimientos, persiguiendo mi felicidad sin resultado alguno.
Hasta que entonces el trance se vuelve insoportable y acepto la derrota en la batalla. La victoria es de las leyes que un día inventé, que al final me convencen de que querer se vuelve una vez más insuficiente.
Levántate y respira, que de tanto caer se hace más fuerte la [espada.
No hay afanes, sólo caprichos.
Sólo caprichos.