[el blog de como cuando uno suele por tendencia tratar de evitar caerse cuando como por error se tropieza con un borde de esos pequeños y escondidos y uno intenta sortear entonces la caída que le sigue y cuando sabe que no puede esquivar el golpe del piso le toca como girar para caer sobre el brazo protegiendo el pecho o con los brazos primero como queriendo ser fuertes pero el dolor igual se siente y ya cuando uno deja de pensar en cómo recibir el totazo es que se está o sobando o queriendo levantar]

16.11.11

Título escrito post-escrito, sin ninguna relación aparente ni oculta ni intencional.

Y es esto aquí, aprisonado, algo que hace fuerza desde adentro, expandiendo la coraza sin romperla.

Suprimir. Oprimir. Reprimir.
Un sufijo que no dice nada. Yo no digo nada. Esto, ahí, aprisonado, ruge sin comunicar.

Miedo a morir de asfixia. No hay mucho aire en el interior. Todo es absorbido por la piel de afuera, esa que conecta y aísla. Insensible, aparta.

Borrar todo lo anterior escrito. Recomenzar. Nada como una huella de bits, nada que no pueda modificarse, permutarse, conmutarse, deshidratarse, hiperventilarse, sobredosisearse, entrar en crisis.

Una tecla tras otra tras otra tras otra. Nada que me haga pensar más allá de la inercia.

Estancamiento.

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Nada más allá la piel que me diga algo, que me comunique.

Insatisfecho.

Palabra insuficiente.

Insatisfecho con la palabra insatisfecho, me insatispongo.


La espera. Ese instante enorme. Esa ansia tensa. Algo que muerde pero no se ve, el enemigo de los dientes en círculo.

Mirar en la distancia para imaginar lo que llega. Eso esperado por fin cerca. Eso que al fin será tangible. Algo que deja de ser imagen. El cuerpo que suda y moja el espacio individual, la coraza que se dejará permear cuando la espera acabe. Cuenta regresiva. Cerca, un accidente deja tres heridos.

Impasivo, impotente. Nada que me deje actuar. Un desierto de sal que me puebla sin calor ni frío. Todo se relaciona, pero no necesariamente se conecta. Para conectarse debe haber más que cables o contacto. Debe haber algo más allá de lo visible, ni siquiera algo esencial, más bien algo que demuestre que la inercia también toma forma escrita.

Hábito y rutina. Las máscaras al despertar de la mañana soleada que me hizo escapar del sueño que me hizo escapar de la mañana soleada que me hizo escapar del sueño que me hizo escapar de la mañana soleada que me hizo escapar del sueño donde me buscaron con forma de gato barbado.

A qué jugar, a qué perseguir, dónde habitar sin perder la noción de descanso.

Nada por consumir, sólo dejar la mano movers.

borrar todo lo anterior escrito, nada debe ser leído nunca ni por mí. Pero es que yo no leo nunca nada de lo que publico. Todo es muy narcicista, quejetas, farandulero. La verdadera preocupación me importa cinco. Esto que me desborda y hace presión soy yo.

Yo soy, me dijeron esta noche. No sé qué putas significa eso. Ser no es complacerse. O calmarse. O sublimar todo lo sublimable mientras se conserve un poquito de sí.

Hablar en primera persona no demuestra mi pertenencia. Algo me robó. Alguien me robé. Alguien me secuestré. Déjome salir, por favor.

Borrar todo lo anter



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Poblar algo que no existe.

Enter.

26.9.11

Preámbulo para mi sueño.

[Austin TV - Cuando cerraste los ojos]

Sentir que se sigue en la misma noche aunque el calendario marque otro día.

La cama como cueva y la fatiga como excusa. Un ojos cerrados, un hacerme ovillo, un olerme a tientas, estar a la deriva inventando los sonidos, un suspiro como roca, un silencio como viento, un reloj como ventana, y allá estoy en mi casa, tres pisos de madera, un balconcito que da al valle, el río que brilla entre sus codos y nubes que anuncian lluvia.

Mis manos como dos ojos miran para lados distintos. Dedos en mi cabeza se encargan de tocar los postigos y las barandas, y esas plumas que se extienden bajo mis brazos me incitan a saltar al precipicio y jugar al ave que siempre he sido. Planeando sobre unos árboles altos, avisto mi pecho abultado y tirito un poco perdiendo altura, no sin antes aguzar la vista y prever un aterrizaje en plena carretera bordeada por el río. Allí las manos volantes terminan de instalar unos avisos luminosos, cargados de letras que no comprendo e imágenes sensotrónicas que no me evocan nada. Escucho unos pasos de máquina, un motor vibrátil y el zumbido característico de las bicicletas levadizas. Levanto vuelo para ver esa línea de asfalto sin perderme en los detalles y ahí, en el cénit de mi contemplación, dos ciclistas y sus cascos heliosónicos dejan su estela paralela, pintando un cuadro en el tiempo ante mis ojos y debajo de mí, perdiéndose luego en la siguiente curva y llevando consigo el canto que no nos pertenece. Vuelo en contravía, hacia las cimas altas, y algo me hala la cola desplumándome de a poco y quitándome los zapatos. Viro un par de veces para burlar la resistencia, pero encuentro un hilo atado a mi tobillo desnudo y permanezco atento a la próxima tirada. La cuerda viene de algún punto perdido en mitad del agua, y me tranquilizo dejándome cortar el viaje.

La caída es un reencuentro. A tres metros del agua, mis plumas pueblan la superficie y me ahogo en ellas antes que en el río. Muerto pero traído, la cuerda me señala que mi casa es ese espejo donde también puedo volar cada vez más bajo, lejos de toda gravedad. Ansío ahora el despegue, a donde mi casa me llame.


Pueblo la materia, disoluble.

17.8.11

"nefelibata" [cortometraje de ficción]

Luego de año y medio de desidia mezclada con frustración, por fin finalizo un cortometraje que tenía archivado y resguardado en un pequeño cassette y un CD. A quienes aguardaron por él, gracias por la paciencia. A quienes no, gracias también.


Sinopsis: Bajo las cobijas, siempre es de noche.

Formato: DV estándar.
Duración: 7'49''
Año: 2010/2011





11.8.11

Noche y escupitajo No. Uno.

De noche soy improductivo. A veces me pregunto si en el día no puedo hallar espacios creativos sin tener que sentirme distraído.

Los deberes me enajenan.

La noche me grita que no haga nada y yo cedo agradecido.