[el blog de como cuando uno suele por tendencia tratar de evitar caerse cuando como por error se tropieza con un borde de esos pequeños y escondidos y uno intenta sortear entonces la caída que le sigue y cuando sabe que no puede esquivar el golpe del piso le toca como girar para caer sobre el brazo protegiendo el pecho o con los brazos primero como queriendo ser fuertes pero el dolor igual se siente y ya cuando uno deja de pensar en cómo recibir el totazo es que se está o sobando o queriendo levantar]

27.12.09

El activismo: arma necesaria en épocas de descenso

NOTA INTRODUCTORIA:
Tomo el activismo en pro del medio ambiente como modelo básico para este ensayo, pero no pretendo izarlo como el único válido, sino como uno entre tantos otros importantes, como la lucha contra el hambre y la pobreza, y contra la violación de los Derechos Humanos.

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Hoy que el mundo se deshace en manos de onerosos acuerdos entre gobiernos y multinacionales (y, por no agrandar tanto la cosa, también en manos de insensatos seres del común), quiero dejar de lado todo lo relacionado con mis problemas personales, el ego-ísmo* (no como defecto individualista sino como situación) y la depresión emocional.

*[Seré egoísta sólo al escribir partiendo de mi experiencia, pero es sólo como molde para poderlo hacer; no con proselitismo, aclaro (y espero)].

Bueno, la depresión no puedo tanto, porque en parte analizar la basura que me rodea termina afectándome incluso cuando quiero tomarlo desde un lado objetivo.

En una primera instancia, veo que las políticas que se manejan en cuanto a la conservación del medio ambiente son, no sólo mal diseñadas, sino condescendientes para con los intere$e$ de un colectivo 'influyente' (o 'poderoso'). No es nuevo esto, la corrupción, como el deseo sexual, viene de tiempos primarios. No entiendo en qué lugar del mundo dejó la gente insensata el intelecto: ¿cómo esperan sacar provecho de sus ganancias monetarias a costa de explotar tiránicamente los recursos naturales si a la vez dañan su casa, su Madre, su Tierra? Al Gore lo dijo en "Una Verdad Incómoda" y yo lo retomo aquí. Es que no es sólo pensar "oh, deberíamos cuidar la Tierra", ¡es cuidarla! No es sólo leer al respecto, informarse sobre lo importante que es apagar los electrodomésticos, es ponerlo en práctica cuando sea posible, difundir el mensaje, ser activistas. En cualquier área. Prácticamente hay mucho que cambiar en este mundo. Hay hambre, hay malos líderes, hay prejuicios, hay crímenes de odio, hay guerras civiles, hay consumismo, hay individualismo. El activismo es polifacético. En ese mismo orden de ideas, no es "oh, pobre la gente pobre", ¡es "hola, hermano y hermana, quiero que nos ayudemos"!

Debo a mi sentido activista toda la conciencia que poseo ahora. Creo que yo no importo más que mis causas y mis luchas y que no puedo dejar que me venzan los problemas cotidianos, las insensateces del día-a-día, la vergüenza ni la mojigatería; lo que verdaderamente trascenderá serán mis obras, y ojo, que no hablo de obras artísticas al enmarcarse mis estudios en ese área (estudio Cine). Aunque bueno, todo quehacer y acción es un arte en sí, pero en esos menesteres filosóficos no quiero ahondar ahora.

Lo que trascenderá serán mis huellas y las huellas de todos los que me lean y los que no. Y no quiero sonar a cartilla instructiva sobre cómo hacer el bien desde casa, sólo quiero impulsar el activismo como forma consciente de protesta, acción y satisfacción; esto último dado que, irremediablemente, el 'yo' pasa de ser motivación a ser 'víctima', es decir, uno deja de ser el que quiere hacer el cambio para pasar a ser lo que fue cambiado. Porque el activismo es una vanidad si no da resultados contundentes en uno mismo, independientemente de los agentes externos, que inclusive si llegan a ser desfavorecedores, se convierten en una razón más para seguir luchando.

El activismo debe ser de tiempo completo. No se debe tomar como un 'hecho reivindicativo', no hay yo en el activismo, aunque eso no signifique que no haya vida personal que lo impulse. Cada activista, independientemente de su área, debe propender a ser dedicado a la causa y a tener en mente, siempre, la meta por la cual va, que tiene que ser desinteresada y colectiva. Comenzar desde casa es una excelente opción: el activismo, siempre austero, se encauza en las pequeñas cosas para luego avanzar hacia grandes 'utopías'. La humildad debe ser consigna.

Existen excusas para no hacer activismo y una de ellas es la impotencia y el automenosprecio. Las utopías son preconceptos predeterminados. Nada es imposible, decía (paradójicamente) un eslogan comercial. Toda persona ignora su potencial en muchas ocasiones y no se da cuenta de que sólo se necesitan ganas para actuar, de que sus ideas son sus herramientas y sus manos sus ejecutoras. He ahí la importancia de la difusión de la información por medios alternativos y el boca-a-boca, los medios masivos han perdido fiabilidad y ya se han impregnado de propaganda conveniente para los organismos de poder: los Estados, las multinacionales y la empresa privada, etc. Esta difusión despertará un poder nunca imaginado y altamente soslayado: el poder popular. No es esta una incitación al levantamiento popular abrupto, sino al verdaderamente necesario, vinculante, justo y organizado. Si en cualquier Estado el poder está fragmentado, ¿por qué no toma el Pueblo, organizadamente, parte de él para aprovecharlo? Sólo hay que mirar la historia para ver que lo que inició las grandes Revoluciones fue el activismo. Así se destruyen las utopías, se viabilizan y se construyen.

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Me tomo un aparte de este ensayo para difundir, precisamente, causas magnánimas:
Avaaz es un colectivo con enfoque humanista que trabaja independientemente y realza en valor del poder popular como principal elemento para la toma de decisiones.

Más sitios para Tomar Acción:
1) En contra de la pobreza extrema

2) En defensa del medio ambiente:

3) En pro de la defensa de los DDHH en Colombia:

4) En defensa de la diversidad sexual en Colombia:

5) En defensa de los derechos de los animales y contra el especismo:

¡Actúa!

22.12.09

Dos vagancias provechosas

Se destina más de medio día a hacer actividades no concernientes a las debidas, esto es, a los deberes.
La vaguedad llega en un momento de sabias decisiones donde se decide no hacer lo debido, esto es, lo indebido, esto es, lo ocioso.
Rascarnos la barriga oyendo música, o reírnos de banalidades junto a un pana: eso es vagar con estilo, esto es, vagar provechosamente. Nunca se perderá el tiempo haciéndole caso a Kant.

Es así que aquello que no signifique nada en absoluto, merece un tiempo libre.

Y no debería llamarse libre, debería llamarse tiempo ocupado en algo que vale sin valer, esto es, que tiene su debido valor aunque se lo ignore.

La música y la risa.
Bailemos al son de los rictus sonorizados.

26.11.09

Entre las 7:23 y las 9:47 p.m.

*Primero, mareo, claro.
*
*Luego, dolor de garganta.
*Luego, escuchar a los amigos reírse de las barrabasadas que tú haces.
*Luego, ves a alguien en la distancia y piensas que es alguien conocid@.
*Luego, haz como que te vas, y busca un baño, te dieron ganas de orinar, y además te da sed
*Llegas al baño, miccionas, tomas agua de la llave y ves en el espejo tus ojos rojos y tu cara lánguida
*luego, coge un bus para tu casa. En la estación, mira una causalidad graciosa entre tres personas que intentan entrar el tiempo a un articulado.

Daniel. Palpitares infinitos. dice:
*:-O

Yo, dice:
*Luego, en el bus, escucha cómo unas mujeres hablan de su reciente lección de inglés, sobre el could y el would

Daniel. Palpitares infinitos. dice:
*xD

Yo, dice:
*Luego llega a Alcalá, llama a tu parcero de la turra y pregúntale que cómo haces para que se te pase, que si llegas con esa cara a tu casa, te van a matar
*Él te dice que con azúcar, así que gorrea azúcar de una panadería.
*Coge el taxibus, espera a que se llene; cuando arranca, paga, y luego siente el movimiento exageradísimamente... Bájate en Locatel, camina un rato, y cuando llegues al edificio, miéntele a tu portero y dile que tienes muuuuuucho sueño y que por eso tu cara.
*Sube 8 pisos por las escaleras esperando que el ejercicio te quite la turra: al principio, sientes tu cuerpo muuuuuy liviano, llegas al 4º piso sin dificultad, luego empieza a sentir tu cuerpo muuuuy pesado, cada escalón duele y pesa, sientes como si subieras muchos pisos pero en realidad sólo ha sido uno.

Daniel. Palpitares infinitos. dice:
*:|
*Uy

Yo, dice:
*Llega a tu piso, recupera el aliento, y al abrir la puerta de tu casa, ten la expectativa de lo que dirá tu familia cuando te vea la cara.
*Para mi fortuna, ni lo notaron y yo estaba lo suficientemente lúcido para saludar, contar de mi día, escuchar cómo mi mamá se quejaba de mi primo visitante (uno que llegó hace dos días y que parece que se piensa quedar por mucho :a.ver), pedir el favor a mi papá de que te eche mano con el transporte de equipos de grabación, y hablar con mi abuela sobre si ya tenía sueño.
*Y ya, ahora escribo mi experiencia para que no se me olvide.

Daniel. Palpitares infinitos. dice:
*xD

Yo, dice:
*Y mientras escribo, comparto para que quede registrado, jajá.
Daniel. Palpitares infinitos. dice:
*ja ja ja ja ja ja ja ja ja
*xP

8.11.09

En mi cabeza.


Pueden ser los exiguos pelos o la comezón, pero cada vez me hace más falta.

Y es que nada se compara a mis afectos fuertes hacia sus uñas. Esa prolongación exacarnal de sus dedos, mañosa pero siempre pulcra y prudente, todos los minutos que pasó de poro en poro por mi cabeza diciéndome que esas cosquillas no eran por la irritación ni por efectos solares, que ella tenía envidia y celos y que quería ser la única causa de esa picazón constante y nada ignorable, de esa rasquiña cefálica bicefálica: tosca y mundana.

'My scalp, my scalp, scalp-scratch my scratchable scalp'. Cantaba como perico, cero armonía pero total jovialidad, no me importaban las escalas tonales o las progresiones, hacía una petición directa, urgente, primordial, prioritaria, egoísta, hedonista. Me fastidiaba el onanismo de las medialunas de mis dígitos, no se comparaba ni entraba siquiera en competencia con la angulación y seducción de las suyas, era por eso que me aguantaba las cosquillas cuando ella no estaba presente y me ocupaba de ministerios mentales maledicientes mixtos. Martillaba mi matera mas miraba mares en el cielo azur, azar azur; quehacer basura si se hablaba de productividad. Porque en medio del ocio el cielo tiene respuestas y mitades: elucidaciones, elucubraciones, eutrapélicas excentricidades, economías estelares.

En una ocasión soñé que tenía un puercoespín por cabeza, mi cuerpo era realista pero las púas no aceptaban dobles interpretaciones: el estallido de X estado emocional evocaría eventuales espinas en el encéfalo. Me preocupé y me escapé una noche de los cuidados de las uñas de Ella para pedir hospedaje en Intemperie.

Con su gorro magenta erré por vías sinuosas pero nada agradables que me miraban con vituperio y me causaban autovituperio. La calamidad del entorno sobre el vulnerable, era una noche larga y sórdida, contraria a las que vi por mi ventana durante mi arresto domiciliario. ¿El crimen? Querer la vida a pesar del fin fatal de las neoplasias. ¿La condena? Reclusión en mi habitación durante el tratamiento y cuidado permanente de una señorita Cora.

Al alba volví y mi Cora había volado. No apareció nunca más y no dejó ningún mensaje perentorio en papel, palabra u operación. Si le disgustó mi raudo desvanecimiento, nunca le pude explicar (más bien, justificar) mi necesidad de evacuar mis espinas. Jamás pude mostrarle los resultados de mi viaje nocturno hacia la luz. Nunca sabrá que la vi en la niña indigente que corrió hacia mí en el parque y me pidió compañía pues un ser misterioso la perseguía para dañarla. No podrá saberlo porque no tengo forma de decírselo. Mil novecientos setenta y cuatro posee teléfonos y correo, pero si su domicilio es ambulante, no tengo manera de enviar telegramas a una volatilidad.

Demora, Cora, ahora y nunca. Nunca.

Me pica la cabeza. La he rascado.
Me piqué los dedos. Los he rasgado.
Esas exaltadas estallaron, y no encuentro unas buenas tijeras con una buena angulación y ni una comedida seducción que me las pulan o sesguen.

Creo que todo está aquí arriba en el coco, pero cómo saberlo si me pica y no me aguanto, si mi onanismo me degüella, si mi esperanza de vida ahora se resume en otra señorita que ahora me pregunta si prefiero intravenosa u oral. Yo le respondo que me traiga mi gorro y que haga lo que le venga en gana.